
Ciudades inteligentes: impacto social y ambiental
Analizamos el concepto de ciudades inteligentes, los beneficios que aportan a los ciudadanos y al medio ambiente, y las oportunidades de negocio que se abren para las empresas que ofrecen soluciones tecnológicas innovadoras.
Si bien existen proyectos colosales para el desarrollo de nuevas ciudades completamente digitalizadas, como la nueva capital de Egipto o Neom, un proyecto de ciudad lineal en Arabia Saudita, o nuevos los proyectos urbanos en Malasia, Birmania o Camboya, la mayoría de países y ciudades plantean convertirse en ciudades digitalizadas e inteligentes poco a poco.
Las ciudades inteligentes comienzan con una estrategia que plantee los objetivos a cumplir, las principales necesidades que la ciudad y sus habitantes deben resolver con tecnología y un plan de largo o muy largo plazo que permita resolver los derroteros poco a poco.
Las inversiones en ciudades inteligentes aumentan día a día. El tamaño del mercado global de ciudades inteligentes crecerá de aproximadamente de 410.8 mil millones de dólares estadounidenses, en 2020, a 820.7 mil millones de dólares estadounidenses en 2025, con una tasa compuesta anual del 14.8%, según la firma Globe News Wire.
Estas cifras respaldan una oportunidad de negocios para un mercado de los componentes de las ciudades inteligentes que crecerá y mantendrá su crecimiento a lo largo de esta década.
Las prioridades pueden girar inicialmente a temas de fondo, que atañen más a las grandes infraestructuras que sustentan los servicios públicos, el transporte y la movilidad, así como a sustentabilidad y la seguridad general.
Así, la ciudad inteligente crece orgánicamente desde los elementos que componen cualquier ciudad, agregando valor a cada actividad. Esto define verdaderamente el sentido del negocio y también permite analizar y medir los indicadores de gestión de cada ciudad.
Un cambio de paradigma
En el Smart Cities Indiex 2023, uno de los indicadores mundiales de Ciudades Inteligentes con mayor rigor en cuanto a variables de análisis, desarrollado por el IMD, Instituto Internacional del Desarrollo de la Administración, no pone a ninguna ciudad de América Latina ni de Norteamérica entre las primeras 20.
Este año, el Índice analizó la vida en 141 ciudades, lo que amplía mucho más la red que en 2021, cuando el total fue de 118. En 2023, se encuestó a unos 20.000 ciudadanos sobre la vida en sus ciudades; Se les preguntó cuáles eran las prioridades más urgentes, desde la vivienda asequible y la congestión vial hasta el empleo y los espacios verdes.
También se les preguntó sobre diversas estructuras para determinar si las soluciones basadas en la tecnología están abordando de manera efectiva sus principales preocupaciones. Por último, se les preguntó qué tan cómodos se sentían con tecnologías como el reconocimiento facial y el intercambio de datos personales para mejorar la congestión del tráfico.
Según el presidente del Observatorio de Ciudades Inteligentes de la IMD, Bruno Lanvin «En estos tiempos de grandes cambios de poder geopolítico, las ciudades y sus líderes se están volviendo más visibles en el escenario internacional, y los ciudadanos valoran cada vez más la inclusión y la diversidad en los lugares que eligen para vivir».
En consecuencia, los líderes y las entidades gestoras han agregado nuevos valores a la estrategia y ahora prefieren, según el estudio de la IMD, como ciudades sustentables, ciudades incluyentes e incluso ciudades abiertas.
Si los indicadores han cambiado de la misma manera las oportunidades de negocio. Si antes era suficiente contar con mejorar el acceso a los servicios públicos, acelerar el tráfico en circulación y ayudar en los trámites de gobierno, entre otras variables, hoy se requieren analizar temas como impacto del clima, calidad de vida, seguridad, entre otros.
Esto hace necesario que los jugadores tecnológicos enriquezcan y complementen su oferta tecnológica para ponerse al día en la oferta y hacer más atractiva la mezcla tecnológica.
Sensores, redes, software y hardware
Como siempre la infraestructura de una ciudad inteligente se puede describir a partir de sus componentes y las mínima expresiones de estos componentes son los sensores y el hardware básico para sustentar los componentes físicos de la información, los datos, el software y las redes.
De igual forma, para mejorar el entendimiento de la infraestructura necesaria para la gestión de las ciudades, existen nuevos segmentos para entender el alcance de las ciudades y las áreas funcionales en las que se puede dividir.
Esta división exponde así áreas estructurales como Infraestructura Inteligente, Gobernanza Inteligente y Educación Inteligente, Energía Inteligente, Movilidad Inteligente, Sanidad Inteligente, Edificios Inteligentes, entre otros, de acuerdo con la actualización al Análisis de Oportunidades Globales y Previsión de la Industria, 2021-2030, que realiza la Allied Market research.
De acuerdo con este estudio, se espera que el segmento de energía inteligente experimente el mayor crecimiento en los próximos años, ya que la demanda de aplicaciones de energía impulsadas por IoT, como redes de energía y medidores inteligentes, está en aumento.
Además, se espera que numerosas iniciativas gubernamentales que apoyan la implementación de soluciones de energía inteligente impulsen el segmento del mercado de energía inteligente.